Incapacidad permanente por retinopatías y degeneración macular
Las enfermedades de la retina (DMAE, retinopatía diabética proliferante, retinosis pigmentaria) pueden generar pérdida progresiva de la visión central o periférica. Se valora la AV residual y la repercusión funcional.
Requisitos clave
- Diagnóstico por oftalmólogo con OCT, angiografía o campimetría documentando el daño retiniano.
- AV con corrección afectada en el ojo dominante o en ambos ojos.
- Tratamiento agotado: fotocoagulación, anti-VEGF, cirugía vítreo-retiniana.
- Afectación funcional que impide las tareas visuales del puesto habitual.
Limitaciones valoradas
- Pérdida de visión central (escotoma central) que impide la lectura, escritura y uso de pantallas.
- Visión tubular (retinosis pigmentaria) con pérdida del campo periférico y riesgo de caídas.
- Fotofobia y deslumbramiento que impiden trabajos en exteriores o con iluminación intensa.
- Necesidad de ayudas ópticas especiales incompatibles con determinados puestos de trabajo.
Grado de incapacidad permanente
Incapacidad permanente total (IPT)
Con afectación bilateral de la AV o el CV que impida las tareas esenciales visuales del puesto habitual.
Incapacidad permanente absoluta (IPA)
En casos que cumplan criterios de ceguera legal bilateral con imposibilidad de adaptación.
Jurisprudencia relevante
- STSJ PV 7234/2025: Delineante con DMAE bilateral grave y escotoma central bilateral. (Confirma IPT)
- STSJ Cataluña 5345/2025: DMAE unilateral con AV conservada en ojo dominante en trabajo no visual. (Deniega IPT)
- STSJ Madrid 5012/2026: Retinosis pigmentaria avanzada con visión tubular bilateral grave. (Mantiene IPT)
Introducción
Las retinopatías y la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) son causas frecuentes de pérdida visual progresiva en el adulto. Bajo este epígrafe se agrupan la retinopatía diabética (la principal causa de ceguera en edad laboral en España), la retinopatía hipertensiva, la retinosis pigmentaria, la miopía magna y la DMAE en sus formas seca y húmeda.
Su impacto laboral depende de la severidad, de la afectación uni o bilateral, de la respuesta al tratamiento (anti-VEGF intravítreo, fotocoagulación, vitrectomía) y del pronóstico evolutivo. Esta guía analiza qué pruebas y argumentos permiten obtener el reconocimiento de la IPT o de la IPA.
Qué son las retinopatías y la DMAE y cómo afectan al trabajo
La retinopatía diabética es la complicación microvascular ocular de la diabetes y evoluciona desde formas no proliferativas leves hasta proliferativas con neovascularización, hemorragia vítrea, desprendimiento traccional y edema macular diabético. La DMAE es una enfermedad degenerativa de la mácula —la zona de máxima agudeza— y constituye la primera causa de ceguera legal en mayores de 65 años en países desarrollados; provoca la pérdida selectiva de la visión central, dejando preservada la periférica. La retinosis pigmentaria, en cambio, daña primero la retina periférica y produce visión tubular con pérdida progresiva del campo visual.
El cuadro clínico incluye pérdida de agudeza visual central, escotomas, metamorfopsias (visión deformada), fotofobia, moscas volantes y, en formas avanzadas, desprendimiento de retina o ceguera. En el plano laboral, los conductores profesionales, los trabajos con pantallas, las profesiones con destreza fina, los sanitarios, los oficios con exposición a iluminación intensa o entornos con riesgo de caída son los más afectados.
Limitaciones funcionales que valora el INSS
Los tribunales reconocen como base suficiente para la incapacidad las siguientes limitaciones, siempre que estén objetivadas en el expediente:
- Pérdida de visión central con escotoma central que impide la lectura, la escritura y el uso de pantallas.
- Metamorfopsias (visión deformada) que distorsionan la percepción de líneas y formas.
- Escotomas centrales o paracentrales con repercusión sobre el rendimiento visual.
- Visión tubular en la retinosis pigmentaria con pérdida del campo periférico y riesgo de caídas.
- Imposibilidad de tareas finas y de precisión visual.
- Fotofobia y deslumbramiento que impiden trabajos en exteriores o con iluminación intensa.
- Inseguridad en la marcha por afectación del campo periférico.
- Necesidad de tratamientos crónicos: inyecciones intravítreas anti-VEGF mensuales o bimensuales en DMAE húmeda y edema macular diabético.
Grado de incapacidad permanente que se suele conceder
Incapacidad permanente parcial (IPP)
Es muy infrecuente.
Incapacidad permanente total (IPT)
Es el grado habitual con afectación moderada bilateral o con afectación severa del ojo dominante en oficios con exigencia visual: conductores profesionales, trabajos con pantallas, manuales con destreza fina, sanitarios, delineantes. La pensión es del 55% de la base reguladora, ampliable al 75% en la IPT cualificada.
Incapacidad permanente absoluta (IPA)
Se reconoce con afectación bilateral severa que cumpla criterios de ceguera legal o equivalente funcional con imposibilidad de adaptación.
Gran Invalidez
Se reserva a casos con ceguera legal bilateral y dependencia para los actos esenciales.
Profesiones sedentarias
El reconocimiento exige acreditar afectación central bilateral significativa que impida la lectura y el uso de pantallas, o un curso evolutivo con tratamientos intravítreos frecuentes incompatibles con la jornada habitual.
Pruebas e informes médicos necesarios
Las sentencias estimatorias en retinopatías y DMAE comparten un patrón claro: seguimiento oftalmológico, pruebas de imagen retiniana específicas y documentación del tratamiento. Documentos clave:
- Informe oftalmológico con AV con corrección, exploración de fondo de ojo y plan terapéutico.
- Campimetría bilateral.
- OCT macular seriado: cuantifica el grosor macular, el edema y las lesiones estructurales.
- Angiografía con fluoresceína o angio-OCT que documente la neovascularización, las áreas de no perfusión y la actividad de la enfermedad.
- Cronología de los tratamientos anti-VEGF intravítreos (bevacizumab, ranibizumab, aflibercept, faricimab, brolucizumab) con respuesta y efectos adversos.
- Historial de tratamientos láser y cirugías (panfotocoagulación, vitrectomía).
- Etiología documentada: control diabético si retinopatía diabética, antecedentes familiares en DMAE, electrorretinograma en retinosis pigmentaria.
- Test de Amsler para metamorfopsias.
- Informe pericial que conecte la afectación visual con las exigencias del puesto.
Retinopatías y contingencia profesional
Las retinopatías son, en general, enfermedades de origen común: la retinopatía diabética y la hipertensiva son complicaciones de patologías sistémicas comunes; la retinosis pigmentaria es de base genética; la DMAE es degenerativa.
La retinopatía diabética hereda la consideración de la diabetes (común). Si la diabetes se ha originado o agravado por circunstancias laborales (tratamientos crónicos con corticoides tras un accidente de trabajo, por ejemplo), puede explorarse la vía del accidente de trabajo. Las lesiones retinianas postraumáticas o por exposición a radiaciones ionizantes o láser en jornada laboral pueden calificarse como AT o EP.
Tabla resumen
| Aspecto | Detalle |
|---|---|
| Patología | Retinopatía diabética, hipertensiva, retinosis pigmentaria, miopía magna, DMAE |
| Diagnóstico | Oftalmología, AV, fondo de ojo, OCT, angiografía/angio-OCT, campimetría |
| Pruebas clave | OCT, angiografía, AV, CV, cronología anti-VEGF y láser |
| Limitaciones más valoradas | Visión central, metamorfopsias, escotomas, visión tubular, imposibilidad de tareas finas |
| Grado más frecuente | IPT con afectación moderada bilateral en oficios con exigencia visual |
| IPA | Ceguera legal bilateral o equivalente con imposibilidad de adaptación |
| Vía profesional | Generalmente común; AT en lesiones postraumáticas en jornada |
| Errores típicos | No aportar OCT; ausencia de campimetría |
Conclusiones
Las retinopatías y la DMAE, especialmente cuando son bilaterales o severas, justifican el reconocimiento de incapacidad permanente. La IPT es el grado más frecuente en oficios con exigencia visual con afectación moderada bilateral, y la IPA queda reservada a las formas avanzadas que cumplen criterios de ceguera legal bilateral.
La clave del expediente está en aportar el informe oftalmológico, la OCT macular, la angiografía, la campimetría y la cronología de los tratamientos anti-VEGF y láser. Conviene siempre solicitar la IPT con carácter subsidiario cuando se pida la IPA. Con un buen informe pericial que conecte la afectación funcional con las exigencias del puesto, la viabilidad del reconocimiento es alta.