Incapacidad permanente por síndrome de dolor regional complejo (SDRC)

Dolor neuropático crónico de una extremidad, desproporcionado al evento desencadenante, con cambios autonómicos, tróficos y motores. Criterios de Budapest son referencia diagnóstica.

Requisitos clave

  • Diagnóstico por criterios de Budapest con documentación clínica objetiva.
  • Gammagrafía ósea trifásica o termografía con hallazgos compatibles.
  • Tratamiento multidisciplinar agotado (unidad de dolor, rehabilitación, psicología).
  • Persistencia del cuadro más de 6 meses con impacto funcional sobre la extremidad afecta.

Limitaciones valoradas

  • Alodinia e hiperalgesia que impiden el contacto o uso normal de la extremidad.
  • Cambios tróficos y vasomotores con limitación de la movilidad activa.
  • Intolerancia a cualquier manipulación o esfuerzo sobre el miembro afecto.
  • Afectación psicológica secundaria con ansiedad y depresión que agravan el cuadro.

Grado de incapacidad permanente

Incapacidad permanente total (IPT)

Probable cuando afecta a la extremidad dominante o necesaria para la profesión habitual.

Incapacidad permanente absoluta (IPA)

Posible cuando el SDRC es generalizado, bilateral o se asocia a discapacidad funcional global severa.

Jurisprudencia relevante

  • STSJ Cataluña 567/2026: Auxiliar administrativo con SDRC en mano dominante tras fractura. (Confirma IPT)
  • STSJ Madrid 712/2025: SDRC de miembro inferior con buena respuesta a bloqueo simpático. (Deniega IPT)
  • STSJ PV 3012/2025: Operaria con SDRC bilateral de extremidades superiores e inferiores. (Reconoce IPA)

Introducción

El síndrome de dolor regional complejo (SDRC), antes conocido como distrofia simpática refleja o causalgia, es uno de los cuadros de dolor crónico más severos y limitantes que existen. Suele aparecer tras un traumatismo o una intervención quirúrgica, normalmente en una extremidad, y se caracteriza por un dolor neuropático desproporcionadamente intenso, alteraciones visibles de la coloración y la temperatura de la piel, edema, atrofia muscular y pérdida progresiva del uso funcional de la zona afectada.

Es una de las patologías que con más frecuencia da lugar al reconocimiento de incapacidad permanente, especialmente en oficios manuales o que exigen el uso pleno de la extremidad afectada. En esta guía explicamos qué es el SDRC, qué se valora ante el INSS y los tribunales, qué grado se concede con más frecuencia, qué pruebas son decisivas y en qué casos puede defenderse como contingencia profesional.

Qué es el síndrome de dolor regional complejo

El síndrome de dolor regional complejo (SDRC) es un cuadro de dolor neuropático severo, crónico y desproporcionado respecto al evento desencadenante, que afecta habitualmente a una extremidad y se acompaña de alteraciones autonómicas, tróficas y motoras. Existen dos tipos: SDRC tipo I (antes "distrofia simpática refleja" o enfermedad de Sudeck), sin lesión nerviosa identificable, y SDRC tipo II (antes "causalgia"), con lesión nerviosa periférica demostrable.

Suele aparecer tras un traumatismo (fractura, esguince, contusión), una cirugía (síndrome del túnel carpiano, artroscopia, artrodesis) o, con menos frecuencia, sin desencadenante claro. La clínica típica combina:

  • Dolor neuropático severo, persistente y desproporcionado, descrito como quemante, lancinante o profundo.
  • Alodinia (dolor con estímulos no dolorosos como el roce de la ropa) e hiperalgesia.
  • Alteraciones autonómicas: cambios de coloración (palidez, cianosis, eritema), de temperatura (extremidad fría o caliente) y de sudoración.
  • Edema y cambios tróficos en la piel, las uñas y el pelo.
  • Atrofia muscular y ósea, rigidez articular y, en estadios avanzados, deformidad en garra.
  • Limitación funcional progresiva con pérdida del uso de la extremidad.

El diagnóstico se realiza por los criterios de Budapest (2007), que combinan síntomas y signos en cuatro categorías. La gammagrafía ósea trifásica con captación característica en fase tardía es la prueba complementaria más útil, aunque no siempre está presente. La comorbilidad afectiva (ansiedad, depresión reactiva) es muy frecuente.

Limitaciones funcionales que valora el INSS

En SDRC, las limitaciones que con más peso pesan ante el INSS y los tribunales son las que afectan al uso funcional de la extremidad y, en los cuadros más severos, a las actividades de la vida diaria. Las que con más frecuencia aparecen reconocidas son:

  • Dolor neuropático severo, persistente y refractario al tratamiento convencional.
  • Hipersensibilidad táctil: alodinia, hiperalgesia, intolerancia al contacto con objetos, herramientas o ropa.
  • Limitación articular con rigidez y atrofia muscular y ósea documentadas.
  • Cambios tróficos en la piel, las uñas y el pelo de la extremidad afectada.
  • Imposibilidad de uso funcional de la extremidad, especialmente para tareas que requieren fuerza, precisión o repetición.
  • Mano en garra en los casos más avanzados, con pérdida total del uso útil.
  • Comorbilidad afectiva: ansiedad y depresión reactivas frecuentes y a menudo refractarias.
  • Repercusión sobre las actividades de la vida diaria: dificultad para vestirse, asearse, comer, conducir o cuidar de uno mismo. Es el criterio que abre la puerta a la IPA.

La regla práctica jurisprudencial es muy clara: el SDRC se reconoce cuando hay diagnóstico formal por criterios de Budapest, gammagrafía trifásica positiva y seguimiento en Unidad del Dolor. La afectación de la mano dominante en oficios bimanuales es decisiva para la IPT. La afectación de las actividades de la vida diaria es el criterio que justifica la IPA. En profesiones sedentarias o con posibilidad de trabajo unimanual, los tribunales rechazan la IPT si la mano contralateral está conservada.

Grado de incapacidad permanente que se suele conceder

Incapacidad permanente parcial (IPP)

Es infrecuente en SDRC. Aparece de forma minoritaria en cuadros leves o resueltos parcialmente con lesiones permanentes no invalidantes.

Incapacidad permanente total (IPT)

Es el grado habitual de éxito en SDRC unilateral cuando afecta a una extremidad utilizada en la profesión habitual. Es típica en limpiadoras, carniceros, mecánicos, operarios industriales, teleoperadoras (por la incompatibilidad bimanual con teclado y ratón), auxiliares de enfermería, conductores profesionales (especialmente si afecta a la extremidad inferior) y, en general, cualquier oficio que exija el uso pleno y sostenido de la extremidad afectada. La pensión equivale al 55% de la base reguladora, ampliable al 75% en la modalidad cualificada para mayores de 55 años con dificultades de recolocación.

Incapacidad permanente absoluta (IPA)

La IPA es alcanzable en SDRC refractario con fracaso de neuroestimulación medular, en supuestos con extensión a múltiples segmentos corporales, en afectación de la extremidad dominante con secuelas en las actividades de la vida diaria (vestirse, asearse, comer, conducir) y cuando concurre comorbilidad psiquiátrica severa. Hay precedentes claros de IPA en administrativas con SDRC severo, en trabajadores con fracaso de neuroestimulación medular y en cuadros de mano en garra con dependencia parcial.

Profesiones sedentarias

En perfiles administrativos con SDRC unilateral leve o moderado, los tribunales suelen denegar la IPT si entienden que el trabajo se puede mantener con la mano contralateral. En estos casos, hay que reforzar la prueba de la incompatibilidad bimanual y de las limitaciones para la sedestación, el teclado o el ratón.

Pruebas e informes médicos necesarios

El expediente bien construido en SDRC combina diagnóstico especializado, pruebas objetivas y seguimiento en Unidad del Dolor. Estos son los documentos más decisivos:

  • Diagnóstico formal según los criterios de Budapest, idealmente emitido por una Unidad del Dolor o por Neurología. Sin él, la pretensión es muy débil.
  • Gammagrafía ósea trifásica con captación característica en fase tardía. Es la prueba objetiva más potente para acreditar el SDRC.
  • Termografía y test autonómicos: documentan los cambios de temperatura y las alteraciones vasomotoras.
  • Informes de tratamientos: bloqueos simpáticos (ganglio estrellado, lumbar), ketamina, lidocaína intravenosa, neuroestimulación medular, parches de capsaicina. Es decisivo documentar la respuesta o el fracaso de cada uno.
  • Escalas de dolor seriadas: EVA, McGill, NPSI. La persistencia de puntuaciones elevadas refuerza la cronificación.
  • Balance articular y muscular cuantitativo con atrofia documentada.
  • Informe psiquiátrico que objetive la comorbilidad afectiva reactiva.
  • Informe de Rehabilitación / Terapia Ocupacional con evolución funcional y tolerancia a tareas.
  • Memoria detallada del puesto que muestre la imposibilidad bimanual o la incompatibilidad con las tareas.
  • Comparativa entre el cuadro al momento del reconocimiento previo (si lo hay) y el actual en revisiones por agravación.

SDRC como contingencia profesional

El SDRC se origina con mucha frecuencia tras un accidente de trabajo o una cirugía vinculada a una contingencia profesional. Esta calificación es muy importante porque no se exige período previo de cotización, la base reguladora se calcula con criterios más favorables y la cuantía de la pensión suele ser superior. Además, abre la puerta al recargo por falta de medidas de seguridad cuando proceda.

Los supuestos típicos son: SDRC tras una fractura ocurrida en accidente laboral o in itinere, SDRC tras una cirugía de túnel carpiano calificada como enfermedad profesional, SDRC postraumático en operarios manuales tras esfuerzos o caídas en el puesto, y SDRC iatrogénico como complicación de intervenciones derivadas de patologías profesionales. Aplica la presunción del artículo 156.3 LGSS si la lesión que originó el cuadro se manifestó en tiempo y lugar de trabajo.

Para acreditar el origen laboral ayudan: parte de accidente, informe de la Mutua, comunicación de enfermedad profesional, informe quirúrgico, descripción detallada del mecanismo lesional y una historia clínica que conecte el inicio del SDRC con el episodio laboral. La cadena causal lesión inicial → SDRC suele ser fácil de defender cuando hay un parte de accidente claro.

Tabla resumen

AspectoDetalle
PatologíaSíndrome de dolor regional complejo (antes distrofia simpática refleja / Sudeck)
TiposSDRC I (sin lesión nerviosa) y SDRC II (con lesión nerviosa identificada)
DiagnósticoCriterios de Budapest, idealmente por Unidad del Dolor o Neurología
Pruebas decisivasGammagrafía ósea trifásica, termografía, escalas EVA/McGill, balance articular, informe Unidad del Dolor
Limitaciones más valoradasDolor neuropático severo, alodinia, atrofia, mano en garra, repercusión en AVD
Grado más frecuenteIPT en oficios manuales o bimanuales con afectación de extremidad utilizada
IPAAlcanzable con SDRC refractario, fracaso de neuroestimulación, mano en garra o repercusión en AVD
Vía profesionalFrecuente como accidente de trabajo (postraumático o postquirúrgico)
Errores típicosNo aportar gammagrafía ni criterios Budapest; no documentar tratamientos avanzados; pedir IPA sin afectación de AVD

Conclusiones

El síndrome de dolor regional complejo es una de las patologías que con más probabilidad genera el reconocimiento de incapacidad permanente cuando afecta a una extremidad utilizada en la profesión habitual. El cuadro es especialmente incapacitante por su componente neuropático severo, su tendencia a la cronificación y su frecuente refractariedad a los tratamientos convencionales.

En la práctica, la incapacidad permanente total es el grado más frecuente, sobre todo en oficios manuales y bimanuales. La incapacidad permanente absoluta es alcanzable cuando el cuadro es refractario, hay fracaso de la neuroestimulación medular, el dolor afecta a las actividades de la vida diaria o concurre con otras patologías. Y, en muchos casos, conviene siempre explorar la vía del accidente de trabajo, ya que el SDRC suele tener un origen postraumático claro.

La diferencia entre obtener la prestación y verla denegada está, una vez más, en la calidad del expediente: diagnóstico formal por criterios de Budapest, gammagrafía trifásica, seguimiento longitudinal en la Unidad del Dolor, documentación del fracaso de los tratamientos avanzados y descripción detallada de la incompatibilidad bimanual con el puesto. Cada caso es singular, pero un trabajador bien preparado parte siempre con ventaja.

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